Nosotros mantenemos los principios de Lealtad al proceso educativo de liberación, a los procesos de los discentes y a las luchas que se construyen; refrendamos la Abnegación en el ab-negare de uno, el sacrificio por el otro, la disposición de ser con el otro; y la Pureza en el sentido espiritual de buscar el bien común, la pretensión de bondad y a la ausencia de intereses contrarios a la causa, esos que oscurecen la verdad.
Comunidad Crítica de Escutlsmo Popular, A. C.

Desde la perspectiva de la filosofía de la liberación, estos principios fundamentales encapsulan una ética comprometida con la emancipación, la consecuente liberación y la justicia social. Estos principios, vinculados a la lealtad al proceso educativo de liberación, a los procesos de los discentes y a las luchas en construcción, encuentran su raíz en una comprensión profunda de las dinámicas sociales y el deseo de transformar las estructuras opresivas.
La noción de lealtad al proceso educativo de liberación resuena con la filosofía de la liberación al destacar la importancia de la educación como una herramienta crucial para la liberación. Desde esta perspectiva, la educación no es simplemente la adquisición de conocimientos, sino un proceso que busca la concientización y la capacitación de sujetos para que se conviertan en agentes activos de transformación social. La lealtad a este proceso implica un compromiso inquebrantable con la búsqueda constante de la verdad y la justicia a través de la educación.
La abnegación, entendida como el acto de sacrificarse por el otro, encuentra resonancia en la filosofía de la liberación al destacar la importancia de la solidaridad y la colaboración en la lucha contra la opresión. Este principio refleja la idea de que la liberación no puede lograrse de manera individualista; es un esfuerzo colectivo que requiere la disposición de cada sujeto a poner de lado sus intereses personales en aras del bienestar común. La abnegación, en este contexto, se convierte en un acto consciente de resistencia contra las estructuras que perpetúan la desigualdad.
La pureza espiritual, en términos de buscar el bien común y la pretensión de bondad, se alinea con la filosofía de la liberación al resaltar la importancia de mantener una brújula moral en la lucha por la liberación. Este principio implica un compromiso con la ética y la integridad en todas las acciones, evitando la corrupción y los intereses contrarios a la causa. La pureza espiritual se convierte así en una fuerza impulsora que ilumina el camino hacia la justicia y la equidad.
En la filosofía de la liberación, la conexión entre estos principios y la causa más amplia de la emancipación y la consecuente liberación es evidente. Al mantener la lealtad al proceso educativo de liberación, practicar la abnegación en las interacciones humanas y buscar la pureza espiritual en la búsqueda del bien común, se construye un camino sólido hacia la transformación social. Estos principios no solo son valores abstractos, sino directrices prácticas que informan las acciones diarias en la lucha por un mundo más justo y equitativo. En última instancia, la filosofía de la liberación a la cual apelamos, arraigada en estos principios, ofrece una visión integral de la resistencia y la transformación social, destacando la importancia de la colectividad, la ética crítica y la búsqueda constante de la verdad.


