
En el corazón del escultismo crítico popular late una convicción profunda: la educación no es un privilegio, sino un derecho que dignifica. Por ello, nos llena de esperanza compartir el inicio de un proyecto significativo: el proyecto piloto de alfabetización, desarrollado en el marco de la Insignia del Puente, como un ejercicio formativo y transformador tanto para nuestras y nuestros escultistas como para las comunidades con las que caminamos.
La alfabetización, en su sentido más amplio, no es solamente la capacidad de leer y escribir, sino la posibilidad de descifrar el mundo, comprenderlo críticamente y transformarlo. Paulo Freire decía que “la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra”, y en esta clave, el proyecto busca acompañar procesos de aprendizaje que reconozcan la sabiduría popular, especialmente la de nuestras comunidades rurales e indígenas, y construir desde ahí una pedagogía de la dignidad.
En México, aún existen más de 4.7 millones de personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir. En el estado de Puebla, el analfabetismo alcanza al 8.3% de la población, lo que nos coloca entre los cinco estados con mayor rezago educativo. Estas cifras no son solo estadísticas: son rostros, historias, luchas interrumpidas por una estructura que ha negado sistemáticamente el acceso equitativo al conocimiento.
Desde la Comunidad Crítica de Escultismo Popular, A. C., hemos asumido que nuestra labor educativa debe apuntar a revertir estas injusticias. El Centro de Desarrollo Escultista IMG y el Grupo Primero de Puebla han emprendido este camino junto a nuestras niñas, niños y adolescentes, quienes —desde su mirada fresca y comprometida— se han convertido en puentes de saber y solidaridad. Este proyecto de alfabetización no solo cumple un objetivo formativo dentro del proceso escultista; se convierte en una semilla de transformación para nuestras comunidades.
Queremos dedicar esta entrada también a los padres y madres que nos confían a sus hijas e hijos. Ustedes son parte fundamental de este proceso. En muchas ocasiones, son ustedes quienes no tuvieron oportunidad de concluir sus estudios o de aprender a leer y escribir, no por falta de capacidad, sino por las duras condiciones que la pobreza impuso. A ustedes, madres y padres que luchan día a día, les decimos con humildad y respeto: este proyecto también es para ustedes. No venimos a enseñar desde arriba, venimos a aprender juntos, a compartir, a caminar al lado, como compañeros y compañeras de lucha.
Al alfabetizar, abrimos la puerta a nuevas formas de organización comunitaria, al conocimiento de los propios derechos, al ejercicio pleno de la palabra y la memoria. En tiempos en que el modelo dominante prioriza el consumo sobre la reflexión, leer y escribir se vuelve un acto revolucionario.
Este proyecto, como todos los impulsados por nuestra comunidad escultista, se basa en los principios de la filosofía de la liberación: responder con la vida para expandir la vida, rechazar la injusticia, y actuar siempre desde la factibilidad, esa esperanza activa que mueve montañas. Nos guía también la conciencia de que la sabiduría no solo está en los libros, sino en la vida cotidiana, en las historias de lucha, en los saberes comunitarios.
Que nuestras hijas e hijos aprendan a leer con amor y sentido, que nuestras comunidades reconozcan su voz, que nadie más sea excluido del derecho a nombrar el mundo. Ese es el horizonte que buscamos, letra por letra, paso a paso.

