¿Por qué es importante el territorio en la formación scout?
En el escultismo crítico popular, el territorio no es solo el lugar donde se realizan actividades. Es una construcción simbólica, cultural y política que forma parte del proceso educativo. Reconocer el entorno, comprenderlo y cuidarlo es parte esencial del crecimiento de cada scout.
Desde los primeros años, niñas y niños aprenden a identificar lo que hay a su alrededor: quiénes habitan el barrio, qué árboles crecen en el parque, qué historia tienen las calles. A través de salidas, caminatas, entrevistas y juegos, se vinculan con su contexto de forma consciente, y poco a poco, desarrollan un sentido de pertenencia y responsabilidad hacia su comunidad.
Escultismo arraigado: aprender desde lo que nos rodea
A diferencia de modelos educativos que importan contenidos ajenos o desvinculados de la realidad local, el escultismo crítico promueve una pedagogía del arraigo. Esto significa que se parte del conocimiento, las problemáticas, las costumbres y las riquezas de cada comunidad para construir aprendizajes significativos.
Por ejemplo:
- En una comunidad rural, el cuidado del agua puede ser eje de un proyecto.
- En un barrio urbano, la recuperación de espacios públicos puede ser prioridad.
- En pueblos originarios, se incorporan saberes ancestrales, lengua y cosmovisión como parte de la progresión scout.
Así, niñas, niños y jóvenes no sólo aprenden “de” su territorio, sino que también aprenden “con” él y “para” él. Se convierten en cuidadoras y cuidadores activos de su entorno.
¿Cómo se vive el territorio en la práctica educativa?
Cada comunidad educativa del escultismo (Ronda, Manada, Tropa y Clan) adapta sus proyectos para fortalecer la identidad territorial. Algunos ejemplos incluyen:
- Mapas afectivos donde niñas y niños marcan sus lugares favoritos y explican su valor emocional.
- Recorridos históricos guiados por personas mayores de la comunidad.
- Huertos escolares o comunitarios como herramienta de soberanía alimentaria.
- Registro fotográfico de elementos importantes de su entorno (murales, monumentos, árboles, calles, oficios).
- Actividades de limpieza, recuperación o embellecimiento de espacios públicos.
Estos procesos no solo sensibilizan sobre el valor del entorno, también activan un pensamiento crítico sobre su estado, los actores que lo configuran y las formas en que puede ser transformado colectivamente.
El papel de la familia en el reconocimiento del territorio
Madres, padres y tutores juegan un papel clave al compartir historias, memorias y tradiciones del lugar donde viven. Contar cómo era la colonia hace años, mostrar fotografías antiguas, hablar sobre las plantas del patio o cocinar una receta tradicional son actos educativos que refuerzan la identidad territorial.
Además, al participar en actividades scout relacionadas con el territorio, las familias también fortalecen su propio vínculo con el entorno y descubren nuevas formas de habitarlo y cuidarlo junto a sus hijas e hijos.
Conocer el territorio es reconocerse
El escultismo crítico popular apuesta por una educación que enraíce, que conecte con la historia y el presente de cada comunidad. Reconocer el territorio como espacio educativo es formar personas comprometidas con su entorno, orgullosas de sus raíces y dispuestas a cuidar lo que les rodea.
Cuando una niña aprende a nombrar los árboles de su calle, cuando un niño entrevista a su abuela sobre la historia del barrio, o cuando una patrulla recupera un parque olvidado, se está construyendo una ciudadanía activa, afectiva y transformadora.
📣 Conéctate con nosotros
¿Quieres saber cómo el escultismo puede fortalecer la identidad, el arraigo y el cuidado del entorno?
👉 Visítanos en nuestra comunidad scout en Facebook: Comunidad Crítica de Escultismo Popular, A. C.


