Crónica, Viaje a Hidalgo (18, 19 y 20 de diciembre de 2022)
Los Escultas ya se encontraban fuera de las oficinas, esperando con ansias la llegada del transporte que los llevaría a Hidalgo, estado lleno de cultura, arquitectura y sede de museos increíbles.
El arribo del transporte por fin se hizo realidad, rápidamente se acomodaron las maletas y tomaron asiento, listos para la partida, los padres se despedían con melancolía de esos jóvenes que cambiarían su vida al adentrarse en una aventura nueva.
Tanto los campamentos como los viajes culturales son actividades de convivencia con el principal propósito de desarrollar el ámbito social como la educación del sujeto, el viaje va más allá de las actividades de aventura, es un encuentro con el otro.
El camino hacia la capital del estado de Hidalgo fue corto, la mayoría de las chicas y chicos permanecían ansiosos por llegar, además el hambre comenzaba a ahondar. Finalmente llegaron a Pachuca de Soto, hambrientos y entusiasmados por visitar el lugar donde el hospedaje les esperaba.
La comida fue breve, desempaquetando los alimentos que previamente prepararon en casa, las risas y platicas amenas nunca faltaron. Ahora satisfechos y preparados, los Escultas formaron filas y comenzaron su recorrido en Pachuca; primeramente, se visitó el centro de la ciudad para conocer las raíces del lugar, así como su posición geográfica y relevancia histórica.
A algunos pasos se encontraba el mercado de artesanías, dónde comercian artículos y comidas tradicionales del lugar, todos comenzaron un pequeño recorrido impresionados por dicho mercado y lo que ofrecía.
Al reunirse nuevamente, se dirigieron al museo de la minería, dónde se ofreció un recorrido guiado, reconociendo minerales, zonas de extracción, formas de extracción de minerales y el archivo histórico que se ha conservado, reforzando conocimientos culturales.
Continuaron la caminata por Pachuca, visitando lugares emblemáticos del lugar como la máxima casa de estudios UAEH, misma que en su interior se encuentra el museo de mineralogía.
Al continuar por las calles de la ciudad, lograron localizar edificaciones de distintas épocas y corrientes arquitectónicas, así como teatros y librerías. Seguidamente, se hizo una breve visita al Centro Instituto Nacional de Antropología e Historia.
La noche estaba próxima, de esta manera la llegada a la casa de hospedaje se apresuró con motivo de realizar algunas compras para la cena. Al llegar a la casa, todos vistieron con ropa cómoda y pijamas, los encargados de las comunidades prepararon comida caliente, que era muy favorable para el clima frío del lugar, acompañados de una plática confortable. Cada uno terminó su comida, alistó su saco de dormir y lavó sus dientes, dispuestos a descansar y reponer energía, pues les esperaba mucho por delante.
La mañana no se hizo esperar, los rayos de sol iluminaron la habitación y de manera sagaz tomaron un baño para despabilar, y desayunaron gratamente. El transporte se encontraba en la puerta de la casa y todos preparados para la próxima aventura.
Gracias a la comunidad Esculta de Pachuca, un Scout llamado Ciro, dirigente del grupo 8 de Scouts de Pachuca, visitó la vivienda de hospedaje, para guiarnos hacia un bosque cercano. El viaje en el transporte estuvo lleno de curvas pronunciadas, pues se dirigían hacía Estanzuela, una pequeña comunidad rural que era la entrada para el Valle Enanitos, valle que tiene una enorme diversidad de flora y fauna, con una hermosa vista hacia la presa del lugar.
La subida sacó muchas gotas de sudor entre los presentes y alguna que otra caída por el camino rocoso, Ciro nos guio por todo el sendero gracias a sus conocimientos del lugar, al poco tiempo Chocorrol, un perro local se unió al recorrido acompañando con alegría.
Tras caminar por el espeso bosque, se llegó finalmente al Valle, el lugar parecía haber salido de una película o un cuento de hadas, pues el suelo estaba repleto de pasto verde a manera de alfombra, una parte de la explanada la cubrían los árboles con su sombra, y la otra un sol agradable que calentaba el lugar, al caminar unos metros más, se encontraba frente a todos una peña de enorme tamaño.
Ciro se tomó la molestia de contarnos que en dicha peña se realizaban actividades de rapel. Los Escultas de Hidalgo aprovecharon para hacer actividades al aire libre y en contacto con la naturaleza aprendiendo y jugando a la vez. Ahora era tiempo de regresar hacia la civilización, pero antes enfrentar la bajada que parecía sencilla, pero estaba llena de lugares donde podías resbalar fácilmente.
Llegando a la comunidad, se buscó un lugar para comer y reponer energías, al poco tiempo, el transporte nuevamente se alistó para regresarnos a la capital. Una vez ahí, se retomó el recorrido hacia el centro por los rumbos del Ex Convento de San Francisco, conociendo el arte del lugar y su arquitectura.
Era momento de despejarse un poco, el esparcimiento no puede faltar, y la visita al Jardín Colón lo demostró, pues hubo la posibilidad de convivir y jugar hasta cansarse y regresar nuevamente a la casa de hospedaje donde tomarían una noche más de descanso, no sin antes cenar y relajarse un rato.
Un nuevo día comenzó, todos corrían y se alistaban lo más pronto posible, pues el desayuno ya se encontraba en la puerta, una vez vestidos, tomaron el desayuno mientras hablaban del regreso a casa. Como es digno de un Esculta, la limpieza no pudo faltar, todos limpiaron y acomodaron el lugar de hospedaje además de escribir una carta de agradecimiento por el alojamiento.
Finalmente se llegó al último lugar del recorrido por Hidalgo, el Bioparque Convivencia Pachuca, se realizó su recorrido, visitando algunos animales como Monos y Jaguares. Tras salir del parque, regresaron al transporte que los llevaría al Centro de Desarrollo Escultista en la Ciudad de Puebla, donde sus familiares los esperaban con ansias para escuchar sobre su reciente aventura.



