Reseña de la ponencia Naturaleza y Política, por Guillermo Ontiveros Gonzáles
El pasado del 14 de septiembre en conmemoración del 90 aniversario del Centro de Desarrollo Escultista IMG estuvo marcado por un momento de reflexión profunda, no solo sobre los años de trabajo y crecimiento comunitario, sino también sobre el significado político y transformador del Escultismo Crítico Popular al interactuar con la naturaleza. La ponencia central, a cargo de Guillermo Ontiveros González «Naturaleza y Política, dejó una huella imborrable en la conciencia de los asistentes, al replantear nuestra relación con el entorno natural desde una perspectiva decolonial y emancipadora.
El Papel Político del Escultismo Crítico Popular en la Naturaleza
En su intervención, Guillermo Ontiveros subrayó un aspecto fundamental que a menudo se pasa por alto en el escultismo tradicional: la naturaleza no es un simple escenario para la recreación o el esparcimiento, ni mucho menos un recurso a explotar bajo la lógica de un productivismo disfrazado de ecoturismo. Esta visión, tan arraigada en las corrientes neoliberales, instrumentaliza el medio ambiente, viéndolo únicamente como un ente de usufructo y consumo.
En contraposición a esta mirada, el Escultismo Crítico Popular propone una nueva comprensión de la naturaleza como un sujeto de derechos, una entidad viva que debe ser respetada, no solo por su utilidad, sino por su valor intrínseco como parte integral del tejido de la vida. Este enfoque, alineado con las propuestas de la Filosofía de la Liberación y las corrientes latinoamericanas decoloniales, exige que cambiemos nuestra manera de interactuar con el entorno natural. Al igual que los pueblos originarios de América Latina, se promueve la idea de que somos parte de la naturaleza y que nuestra relación con ella debe basarse en el respeto mutuo, la reciprocidad y la conservación.
Redefiniendo la Naturaleza: De Recurso a Sujeto de Derechos
Durante su ponencia, Ontiveros argumentó que en las actividades escultistas, especialmente en el contexto de los campamentos y excursiones, solemos caer en la trampa del «aprovechamiento productivista» del entorno natural. Bajo la excusa de la recreación o el esparcimiento, seguimos reproduciendo una lógica extractivista, donde la naturaleza se convierte en un recurso a «consumir». De hecho, esta misma lógica se ha normalizado bajo el nombre de ecoturismo, que, aunque se presenta como una alternativa sustentable, sigue operando bajo los principios del capitalismo neoliberal, priorizando la rentabilidad por encima del bienestar del ecosistema.
En contraste, el Escultismo Crítico Popular aboga por una interacción consciente con la naturaleza, que implica un proceso de descubrimiento y aprendizaje profundo. Este descubrimiento no es solo físico, sino que se da desde una nueva perspectiva que nos permite comprender nuestra interdependencia con la naturaleza y la urgencia de cambiar las prácticas cotidianas que la dañan. No es suficiente con admirar la belleza natural; es necesario asumir un rol activo en su conservación y defensa.
El Escultismo como Herramienta para la Liberación Ambiental
Siguiendo los lineamientos de Boaventura de Sousa Santos y Enrique Dussel, los postulados del Escultismo Crítico Popular se sustentan en la decolonización del pensamiento y la emancipación de las prácticas cotidianas. De Sousa Santos plantea que la naturaleza no debe ser vista como un recurso inerte, sino como un actor en las luchas de emancipación y resistencia. En este sentido, los escultistas críticos populares, al interactuar con la naturaleza, no solo la disfrutan, sino que se comprometen a protegerla, defenderla y cuidarla como un bien común, un derecho de todos los seres que habitan el planeta.
El filósofo de la liberación Enrique Dussel, por su parte, nos recuerda la importancia de un ethos comunitario que ponga la vida como centro, lo que en el contexto del escultismo crítico implica que cada actividad que realizamos debe tener un impacto positivo en nuestro entorno natural. Las comunidades educativas escultistas deben cultivar la conciencia ambiental y desarrollar en las niñas, niños y adolescentes la capacidad de ver la conexión entre sus acciones y el bienestar del planeta. Este ethos comunitario, inspirado en las cosmovisiones indígenas que ven a la naturaleza como una madre y no como un objeto de explotación, debe guiar nuestras prácticas escultistas.
El Escultismo Crítico Popular como Resistencia al Extractivismo Cultural
Ontiveros también destacó que la conservación ambiental no es solo una cuestión ecológica, sino también cultural. En palabras de Marcos Raúl Mejía, pedagogo popular latinoamericano, el extractivismo cultural implica la imposición de una única forma de ver el mundo, destruyendo la diversidad de saberes y prácticas que existen en nuestras comunidades. El Escultismo Crítico Popular se alinea con esta crítica, oponiéndose no solo al extractivismo material, sino también al cultural, que se manifiesta en la mercantilización de la naturaleza y en la reproducción de una lógica capitalista en nuestras relaciones con el entorno.
Así, al promover el cuidado de la naturaleza, también estamos promoviendo la recuperación de saberes ancestrales y la construcción de nuevas formas de convivencia con nuestro entorno. Para el Escultismo Crítico Popular, cuidar la naturaleza es una forma de resistencia, una lucha activa contra las prácticas extractivistas que no solo destruyen los recursos naturales, sino también las culturas y formas de vida que han existido en armonía con estos.
La reflexión propuesta por Guillermo Ontiveros González en el marco del 90 aniversario del Centro de Desarrollo Escultista IMG nos invita a cuestionar profundamente nuestras prácticas en relación con la naturaleza. Nos reta a dejar de verla como un recurso para el esparcimiento o el consumo y comenzar a reconocerla como un sujeto de derechos, como un bien común que debemos proteger y defender. Este enfoque se alinea con los principios del Escultismo Crítico Popular, que busca no solo formar niñas, niños y adolescentes conscientes de su entorno, sino también agentes de cambio social y ambiental.
El Escultismo Crítico Popular no es solo una propuesta educativa; es una invitación a repensar nuestro papel en el mundo, a decolonizar nuestras prácticas y a comprometernos con la conservación y defensa activa de la naturaleza. Porque, como bien se señaló en la ponencia, la verdadera interacción con la naturaleza no es extractivista ni productivista, sino una relación de reciprocidad y respeto, en la que todas las formas de vida son dignas de ser preservadas y cuidadas.
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